sábado, 7 de septiembre de 2013

"A los tres días de la muerte, las enzimas que una vez digerían tu cena comenzarán a devorarte. Las células fracturadas se convertirán en comida para las bacterias vivas del intestino, las cuales liberarán suficiente gas tóxico como para inflar el cadáver y forzar a los ojos a que se salgan de las órbitas..."

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