jueves, 19 de septiembre de 2013

Un estado crónico.

Una vez, antes, me dije que la cura a la soledad no se encuentra en otras personas. Así que me propuse la independencia, quemé puentes, y mantuve la pretensión atada a mi frente.

Bailé, con la invisibilidad, la música que adoraba. Reí con amigos con tazas de café y la disonancia de hacer sonar botellas de cerveza. Me sumergí en el trabajo, vertiendo mi alma en interminables horas de papeles, hombros encorvados y ojos fervientemente centrados.

Por el final del día, me gustaría recostarme sobre mi cama con el sentimiento de la creatividad y la realización estableciéndose, pensando cuán maravilloso era ser así de independiente y libre.

Y mientras caigo dormido, perdiéndome en sueños, una pequeña porción de la realidad reduciría su camino a través de la niebla, y me dí cuenta, otra vez, que estaba solo.

Fuente

miércoles, 18 de septiembre de 2013

¿Estás satisfecho?

Estoy triste. Y me odio porque me pongo triste por una pelotudez sin sentido. Les puedo jurar que es la pelotudez más grande por la que me puse triste. Triste y enojado. Pero se ve que la primavera me pone sensible. O capaz me ilusiono muy rápido. Y cuando digo rápido me refiero a que me ilusioné en una hora, y hace un rato se fue todo a la mierda.

Yo siempre parezco ser la persona fría y sin sentimientos (sin muchos sentimientos). La verdad es que tengo sentimientos. Que no los demuestre es otra cosa. Y no demuestro los sentimientos porque no me gusta ser un sentimental de mierda o un sensible jodido. Pero hay veces, como ahora, que no puedo hacer nada contra lo que siento.

Por hacerme el indiferente a todos ahora es cuando más me cuesta encontrar a alguien que me escuche. Y que me escuche en serio, con todo lo que me pasa, y eso. Primero que nada porque cuando le digo a alguien que estoy triste es como que su respuesta es: "uh, pero si vos no sos así, ya se te va a pasar". Y segundo porque cuando cuento lo que me pasó y quiero contar cómo me siento, simplemente no puedo. No puedo porque no quiero. Y no quiero porque no me gusta. Entonces puedo, pero no sé cómo hacerlo porque nunca antes lo hice.

Y acá es cuando me pregunto: ¿Qué tan bien me hace ser como soy? Porque de alguna forma me estoy lastimando solo. A lo que me refiero es que los demás no tienen la culpa de que yo me haga el fuerte y cuando pueda decir lo que me pasa no sepa decirlo. Entonces no encuentro consuelo. Y acá viene otra vez el dilema de mi vida: termino quedándome solo.

Pero no me quedo solo porque no tengo a nadie en quién confiar. Me quedo solo porque me gusta estar solo, pero no me gusta sentirme solo. Y cuando me siento solo y triste soy lo peor que me pasa.

domingo, 8 de septiembre de 2013

Péguenme si creen que ya han leído esto antes.

Soy morboso.

Perdón, mamá, no me considero un ser oscuro pero tengo pensamientos que no puedo obviar, tengo que sacarlos, soy un borde.

Ardiendo despacio, todo lo contrario a Kurt Cobain.

Esto soy yo.
Lindo novio tendrías. No te acerques.

sábado, 7 de septiembre de 2013

"A los tres días de la muerte, las enzimas que una vez digerían tu cena comenzarán a devorarte. Las células fracturadas se convertirán en comida para las bacterias vivas del intestino, las cuales liberarán suficiente gas tóxico como para inflar el cadáver y forzar a los ojos a que se salgan de las órbitas..."