Nosotros no nos aburrimos. Fuimos a dar unas vueltas y pasaron cosas interesantes y para recordar.
Al principio eramos quince y terminamos siendo cuatro a la deriva. Los mismo de siempre.
De repente aparecimos en la casa de un amigo, había joda. Una banda local sonaba en el quincho, había gente y vino. Encontré ahí a más amigos. La pasamos bien, muy bien. Vomité cuatro veces y me dormí cinco veces más.
Llamé un taxi y vine a mi casa. Me preparé algo para comer, agarré un paquete de 9 de Oro y lo lleve a mi pieza. A las 9:20 me estaba acostando y pensaba: "Qué buena noche, loco. Que se repita o que mejore."
Y ahora estoy acá, recordando todo y riéndome.
Espero que lo que hayan festejado haya estado como mi fiesta o mucho mejor.
Ya no puedo pedir más nada, por lo menos hasta dentro de unos días cuando aproveche el fin de año para festejar otra vez.
Otro día perfecto.

No hay comentarios:
Publicar un comentario