viernes, 17 de enero de 2014

Camino de la cocina a mi habitación y de mi habitación a la cocina reiteradas veces sin poder dormir, aburrido, de noche y con las luces apagadas. Pregunto por mi tía. Llamo a mi tía y grito por mi tía. Todo es muy real, muy palpable, pero sé que es un sueño.

Se levanta mi mamá y me dice que mi tía no está, que hoy no vino, y que me vaya a acostar porque ya era tarde. No era un sueño. ¿Era real? Aparentemente sigo confundiendo los sueños con la realidad.

Estoy incómodo, confuso y hablo en un tono desesperado:
Mamá no te vayas, quedate conmigo. La sigo hasta la puerta de su habitación.
¿Qué te pasa?
Otra vez me confundo los sueños con la realidad.

Mamá, no puedo verte la cara. MAMÁ NO PUEDO VER CON CLARIDAD. Veo todo borroso, estoy en una crisis nerviosa que no soporto. Aparece una mujer.

¿Quién es ella? Mamá, hay una mujer al costado nuestro. ¿Quién es? No le puedo ver los ojos. ¡Mamá!.
Chau.

No, mamá, no me dejes. No entiendo nada.
Ahí pierdo la voz. Me quedo mudo. Agarro a mi mamá del brazo, sin poderla ver bien todavía, intento llorar en su hombro,
pero no puedo.

Me abraza, la abrazo y no siento nada. Por fin me despierto. Agitado y asustado pienso en cómo hago para no diferenciar la realidad de algo tan horrible como los sueños.

domingo, 22 de diciembre de 2013

Una escala del uno al diez.

¿Puede la vida de un adolescente de dieciséis años ser aburrida? Creo que no. La adolescencia puede ser muchas cosas pero nunca algo aburrido. De hecho, creo que la adolescencia son varios sentimientos encontrados, un gran desorden de emociones que algún día se va a ordenar (que, en realidad, se tiene que ordenar). Oskar también pensaba lo mismo.
Oskar era un adolescente sueco de dieciséis años. Un fanático del cine. Quentin Tarantino y George Romero eran sus directores favoritos. También era un amante del rock alternativo de los 80s. Siempre dijo que Morrissey había salvado su vida con su música.
Era un escritor amateur o, al menos, él se consideraba uno. Tenía una atracción especial por la poesía oscura de Sylvia Plath y las novelas de Stephen King. Usaba la literatura para expresarse en cualquier lugar que podía.
Tenía un cuaderno viejo lleno de frases que identificaban su estado de ánimo usual, por ejemplo: “En una escala del uno al diez me voy a morir solo.” Y también escribía sobre lo que le pasaba en el día y cómo se sentía respecto a eso: “Hoy me compré un cactus, lo regué, y ya me cae mejor que mucha gente que conozco.” Al igual que todos, tenía un miedo. Y ese miedo era la soledad: “Cada criatura viva sobre la Tierra muere sola. No quiero estar solo.”
De hecho, él vivía en su mayor miedo (o por lo menos eso sentía él). Oskar disfrutaba de la soledad. Le gustaba estar solo, pero no le gustaba sentirse solo. De cualquier manera él sabía que tenía gente con él, acompañándolo, pero nunca pudo evitar este sentimiento. Ni siquiera con cien personas a su alrededor.
Los ingleses usan el verbo “to be” para referirse a “ser” o “estar”. Oskar nunca los entendió. ¿Cómo hacían para que los verbos “ser“ y “estar” sean lo mismo para ellos? Ser aburrido o estar aburrido es muy distinto desde su punto de vista.
Estar solo o sentirse solo también era algo muy distinto. Cuando se sentía solo su única compañía eran las películas y los libros, pero no es que no tenía amigos o alguien en quién confiar. De hecho tenía muy buenos amigos, pero odiaba mostrarle sus problemas en busca de consejos o ayuda; y simplemente porque creía que sus amigos tenían sus propios problemas como para ocuparse de los de él.
Tampoco le gustaba parecer alguien sensible frente a los ojos de los demás. Él veía a la gente sensible como los débiles. Al poco tiempo se dio cuenta de que todos somos sensible de mayor o menor manera, y eso no significa que todos seamos débiles. Significa que nadie es lo suficientemente fuerte para lidiar con su vida solo.
Oskar siempre pensó en su futuro, y siempre se veía solo. A él nunca le gustaron los compromisos, ni mucho menos dejar de ser el centro de su vida. Era un egoísta y no quería que nadie en su vida sea más importante que él y su felicidad.
Pensaba que tener una pareja (indiferentemente si sea hombre o mujer) era compartir el mismo nivel de importancia y tener su felicidad dependiendo de la felicidad del otro. Y no le gustaba eso. Mucho menos pensar en tener un hijo. Para un padre un hijo tiene que ser lo más importante, incluso más allá de su propia felicidad.
Siempre vio al hijo y al matrimonio como una opción para dejar de estar solo, pero ¿y si seguía sintiéndose solo? Habría sacrificado su felicidad sin sentido. Oskar siempre tan indeciso y lleno de miedos.
Ambivalente era su palabra favorita. Nunca supo bien su significado, pero le gustaba cómo sonaba. El hecho de no saber el significado de una palabra le parecía misterioso. Y el mismo se consideraba alguien misterioso, porque en el momento que se decidía a pensar en algún tema específico pensaba cosas que jamás se habría imaginado.
Una vez, pensando en los estándares de belleza, concluyó que vivimos en una cultura basada en lo falocéntrico, y comparó el cuerpo desnudo de la mujer con el pene. A parte de eso también pensó en el suicidio como una forma de escapar de la soledad, pero el suicidio siempre es una opción, y nunca una salida. Entonces pasó a ser una idea descartada. También llegó a pensar en el homicidio, pero seguro si asesinaba a alguien iba a tener problemas más preocupantes que su propia soledad. Idea descartada.
Más allá de lo misterioso de sus pensamientos nunca llegó a una solución para su soledad. Quizás simplemente la solución llegue por sí sola personificada en el amor de su vida. Lo único que sabe es que en una escala del uno al diez no se quiere morir solo.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Estoy temblando. Hace días que no entiendo nada. Estoy temblando y no tengo frío, (no entiendo el porqué) seguro estoy temblando por nervios.

Soy nervioso. Soy re nervioso Y CELOSO. Ahora me puedo controlar, pero anoche no pude.

Suena The Smiths y los odio porque me traen recuerdos de anoche. Puedo decir fácilmente que anoche fue la peor noche que pasé... y yo que esperaba que sea una de las mejores.

Seguro estoy exagerando. Porque la noche en sí estuvo bien (me acuerdo de anoche y me pongo mal) (no puedo evitar estar de malhumor) (la pasé muy mal).

Te pido perdón por acá si anoche fuiste una de las personas que golpeé.

Mis amigos hicieron que pasé una noche muy buena. (pero la pasé mal la pasé muy mal me quería ir). Es imposible ahora acordarme de los buenos momentos, pero tampoco me acuerdo de los malos momentos porque en realidad creo que no hubieron.

Simplemente me acuerdo de mi reacción (de mierda) ante ni siquiera sé qué porque no vi nada tan alarmante como para ponerme de esa manera.

Seguramente fue todo producto del alcohol. (después vomité vomité dos veces)

Ahora suena Oasis y me acuerdo cuando estaba intentando tranquilizarme. (que nunca pude) Me duelen los brazos y las piernas de tanto haberme pegado.

Pero a pesar del mal momento que pasé y que les hice pasar a todos (a todos los que me acompañaron) puedo rescatar que tengo amigos. Nunca estoy tan solo como pienso estar y gracias a ellos puedo estar más calmado.

(pero me sigo acordando me sigo sintiendo mal me lastimé me rasqué la cara hasta que me sangró no quiero más una noche así) (ojalá se muera)

jueves, 19 de septiembre de 2013

Un estado crónico.

Una vez, antes, me dije que la cura a la soledad no se encuentra en otras personas. Así que me propuse la independencia, quemé puentes, y mantuve la pretensión atada a mi frente.

Bailé, con la invisibilidad, la música que adoraba. Reí con amigos con tazas de café y la disonancia de hacer sonar botellas de cerveza. Me sumergí en el trabajo, vertiendo mi alma en interminables horas de papeles, hombros encorvados y ojos fervientemente centrados.

Por el final del día, me gustaría recostarme sobre mi cama con el sentimiento de la creatividad y la realización estableciéndose, pensando cuán maravilloso era ser así de independiente y libre.

Y mientras caigo dormido, perdiéndome en sueños, una pequeña porción de la realidad reduciría su camino a través de la niebla, y me dí cuenta, otra vez, que estaba solo.

Fuente

miércoles, 18 de septiembre de 2013

¿Estás satisfecho?

Estoy triste. Y me odio porque me pongo triste por una pelotudez sin sentido. Les puedo jurar que es la pelotudez más grande por la que me puse triste. Triste y enojado. Pero se ve que la primavera me pone sensible. O capaz me ilusiono muy rápido. Y cuando digo rápido me refiero a que me ilusioné en una hora, y hace un rato se fue todo a la mierda.

Yo siempre parezco ser la persona fría y sin sentimientos (sin muchos sentimientos). La verdad es que tengo sentimientos. Que no los demuestre es otra cosa. Y no demuestro los sentimientos porque no me gusta ser un sentimental de mierda o un sensible jodido. Pero hay veces, como ahora, que no puedo hacer nada contra lo que siento.

Por hacerme el indiferente a todos ahora es cuando más me cuesta encontrar a alguien que me escuche. Y que me escuche en serio, con todo lo que me pasa, y eso. Primero que nada porque cuando le digo a alguien que estoy triste es como que su respuesta es: "uh, pero si vos no sos así, ya se te va a pasar". Y segundo porque cuando cuento lo que me pasó y quiero contar cómo me siento, simplemente no puedo. No puedo porque no quiero. Y no quiero porque no me gusta. Entonces puedo, pero no sé cómo hacerlo porque nunca antes lo hice.

Y acá es cuando me pregunto: ¿Qué tan bien me hace ser como soy? Porque de alguna forma me estoy lastimando solo. A lo que me refiero es que los demás no tienen la culpa de que yo me haga el fuerte y cuando pueda decir lo que me pasa no sepa decirlo. Entonces no encuentro consuelo. Y acá viene otra vez el dilema de mi vida: termino quedándome solo.

Pero no me quedo solo porque no tengo a nadie en quién confiar. Me quedo solo porque me gusta estar solo, pero no me gusta sentirme solo. Y cuando me siento solo y triste soy lo peor que me pasa.

domingo, 8 de septiembre de 2013

Péguenme si creen que ya han leído esto antes.

Soy morboso.

Perdón, mamá, no me considero un ser oscuro pero tengo pensamientos que no puedo obviar, tengo que sacarlos, soy un borde.

Ardiendo despacio, todo lo contrario a Kurt Cobain.

Esto soy yo.
Lindo novio tendrías. No te acerques.

sábado, 7 de septiembre de 2013

"A los tres días de la muerte, las enzimas que una vez digerían tu cena comenzarán a devorarte. Las células fracturadas se convertirán en comida para las bacterias vivas del intestino, las cuales liberarán suficiente gas tóxico como para inflar el cadáver y forzar a los ojos a que se salgan de las órbitas..."